Sol

El sol y la luna

Written by:

Sol

Esta semana vi el sol apagarse. Amanecí el martes, y mi perro, Sol, ya no respiraba. Fue duro y chocante. Palpaba su piel, que siempre desprendía un calor irradiante, pero estaba fría, muy fría. Más fría fue mi reacción los primeros minutos, pero por fuera. Internamente sentía tantas cosas que no era capaz de expresarlas, ya que no se ponían de acuerdo una a una. En el instante que se llevaron el cuerpo comenzó a llover.

Pasan los días y sigo con la mala costumbre, de cada vez que entro en casa, mirar si está tumbado donde siempre. Quizás lo esté aunque no pueda verlo, ya que yo lo sigo sintiendo cerca. Lo curioso es, que aunque su luz se haya apagado, la mía no. De hecho, creo que ahora brillo con más intensidad. Es como si él ahora formase parte de mi. Desde ese triste amanecer tengo aún más claro que quiero lograr muchos éxitos y dedicárselos.

La vida, mientras es vida, no deja un respiro. 24 horas después de lo sucedido comencé a trabajar. En mi nuevo horario presencio el atardecer y acabo envuelto en la noche. Veo la caída del sol, pero el alzamiento de la luna. Quizás es una señal, de que aunque el camino haya perdido luz, siempre hay algún punto a donde mirar.

La Luna Sol-itaria

La luna carece de personalidad. No alberga vida. No brilla. Solo muestra una cara y oculta otra. Se esconde una semana al mes, pero siempre vuelve para dejarse ver. A veces soy un poco luna. A pesar de verse solitaria, el humano se acerca a ella, aunque no se termina de atrever a tocarla. Esta tampoco se deja fácilmente. Los astronautas del Artemis II tuvieron que anticipar el lugar al que se movería, porque si la hubieran perseguido de frente, quizás ahora estarían perdidos por el espacio.

La luna representa a lo que nos agarramos cuando estamos mal. Todos hemos mirado a la luna de frente y nos hemos quedado pensando alguna vez. Siempre es de noche cuando se toman las decisiones difíciles, cuando salen a la «luz» las inquietudes de uno mismo, cuando se hacen la mayoría de promesas… La luna siempre está cuando alguien quiere cambios.

El sol, por el contrario, representa energía, ilusión, esperanza, pero sobre todo el no pensar. Cuando hay luz todo es fácil. El brillo te va guiando y según las horas de luz haces unas cosas u otras. Muchas veces me han dicho que tiendo a ser más pesimista que optimista. No lo creo, solo que la forma de expresarlo es diferente. El sol asociado con lo positivo, no podemos mirarlo de frente. Por eso cuando todo va bien, lo disfruto, pero no lo grito a los cuatro vientos. En cambio, la luna, asociada con la incertidumbre y las dudas generadas desde la negación, podemos observarla desde numerosos ángulos.

Conclusión

A veces somos como el sol y a veces somos como la luna. No tiene nada malo de esto. Por eso hay épocas del año donde la luz se deja ver más y otras en las que menos. Lo importante es saber intercalarlas y no siempre estar del mismo lado. En mi caso, aunque sienta que todo afuera está oscuro, yo mismo tengo la luz dentro de mi para afrontarlo. Estoy seguro que, aunque ya no pueda ver más a mi sol, aparecerá otra estrella que volverá a iluminar todo. Si has llegado hasta aquí, dejame decirte que pronto volverás a brillar, si no lo estás haciendo ya.

En memoria de Sol. 7/4/2026

Deja un comentario

Descubre más desde Enelprime

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo